Cuando el Diablo escribe torcido con renglones derechos
Sta. Teresa nos disculpara que hayamos cogido su frase dándole la vuelta y metiendo al diablo por medio pero a la vista de Orpesa más que pensar en la mano del hombre hay que creer en la acción del lado oscuro de la fuerza muchas veces.
Cada año los presupuestos municipales, aunque sean troleros en muchas cosas, antes de hacer esas modificaciones de crédito que realmente se ejecutaran después, al menos en trazo gordo nos evidencian lo mismo que en todas partes: Que el aporte a Orpesa de transferencias del Estado, la Autonomía y la Diputación va desde el mínimo pequeño a la irrelevancia o el casi nada. Cuando acaba el año y se desmonta la carpa festera, se empaqueta los cachivaches de los músicos y se disipa el humo de la traca reaparecen las mismas explanadas disponibles para el año siguiente y, como mucho, hay algún paquete de papeles nuevo en los cajones municipales como trabajo de encargo externo pagado en plan proyecto, estudio de vialidad o cualquier requisito técnico previo, de esos que da para mantener remunerados a los profesionales con cargo al presupuesto sin ser funcionarios.
De elección en elección los programas nos repiten las mismas ofertas pero después no suelen dejar ni un cartel puesto en un solar municipal disponible como de “próximamente aquí” y aunque un grupo lleve 8,12 o 16 años seguidos al frente del ayuntamiento siempre cuenta a partir de las últimas elecciones (menos de 4 años) para excusarse por no haber tenido tiempo de ejecutar casi nada de lo prometido.
Orpesa lleva escuchando muchas promesas, planes y proyectos sin ver materializado más que la parte cosmética de muchas cosas. Cualquier reforma de calle, remodelación o reparación de enjundia además de ser compartida a tocateja por el vecindario afectado, cobrándoles los impuestos especiales que le cargaran individualmente, parece que se debe también esperar a poder ser cargada a algún plan especial para que el ayuntamiento se lo ahorre y así pueda seguir éste con sus otras cosas.
Parece como si el gastar dinero en el propio pueblo fuera cosa de otras administraciones más que del propio ayuntamiento de cada lugar.
Otra cosa, al estilo orpesí, es que las obras empiezan con años de preámbulos y prolegómenos para que después las empresas nos quiebren o se retrasen en el cumplimiento y un largo etc. de años de empantanamiento o suspensión temporal previo a la inauguración final.
La Paciencia orpesina se lo toma como Renglones torcidos para un final feliz aunque la odisea dure más de los 4 años entre elecciones.
Llegó la crisis y el vaticinado fin de las vacas gordas sin que nunca hayamos visto una especial carrera por cubrir desde el Estado, la Autonomía o la Diputación las muchas penalidades y carencias sufridas en Orpesa por este aumento de población brutal y el desplome de las dotaciones en educación, sanidad, transportes de cercanías, infraestructuras, etc. Tiempo de bonanza que ha sido de sufrimiento ciudadano y de alegría institucional por cuanto que las plusvalías, sucesiones, actos jurídicos documentados, transmisiones y un largo etc. de menudencias impositivas han sido siempre pioneras y actualizadas al ritmo de crecimiento que tocaba, no quedando exento ningún orpesí del cumplimiento de sus obligaciones fiscales.
Nunca el Ayuntamiento ha manejado tanto dinero como estos años para llevarnos a ninguna parte que sea visible después de gastarlo. Ahora, en plena fiebre de planes E de Zapatero, C de Camps y ¿? De la Diputación viene una inyección de dinero al municipio como si no saliera ese dinero de nosotros mismos para salvar al ayuntamiento de su propia parálisis en proyectos ejecutados. Renglones derechos donde se escribe torcido porque al final poniendo el cartel de socio patrocinador Uno y Otro (que debían haber hecho tantas cosas de su competencia), se apuntara también al tanto el Tercero de aquí (que todavía no ha hecho las que le tocaba) porque de lo provincial aun no se sabe en cuanto contribuirá a los carteles.
Todos quedaran como que nos han hecho algo para la posteridad y nos lo venderán como logros de gestión o promesa cumplida. Es decir que con un solo golpe los tres a la misma cosa, se anotaran el merito de hacer lo que ya se debía haber hecho con nuestro propio dinero desde el municipio en estos años sin contarnos nunca porque no vino ese dinero antes en forma de otras actuaciones, cada uno en la parte que le tocaba ejecutar, y si después de esto aun seguiremos esperando lo que sigue faltando o se dan ya todos por cumplidos.
Vivir para Ver y Ver para Creer, porque de lo otro, del efecto anti crisis de las medidas y su efecto en la fuerza laboral de Orpesa es mejor no darse una vuelta por las obras y no contar en detalle lo que ocurre.
Pedro Ruiz
